Amada mía:
Sobre tu suave blanca piel, como recién bañada en leche de burra y suave como la seda, te escribiría una voluptuosa carta para decirte lo mucho que pienso en ti. Pero ya sé que no hace falta porque frecuentemente entras en mi página a espiar las últimas actualizaciones; no obstante te escribiré tan sólo un par de palabras: “TE QUIERO”, y además aprovecharé para decirte que tan sólo una caricia tuya podría provocar una alegre sonrisa sobre esa pena que siente ese quijotesco caballero de triste figura que siempre suspira y se acuerda un montón de ti.
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